


¿Qué es el autoconcepto?
El autoconcepto es la percepción cognitiva que tienes de ti mismo. Es decir, es la idea que tienes de quién eres. Incluye:
• Tus características físicas (“soy alto”, “tengo el cabello rizado”)
• Tus habilidades y debilidades (“soy bueno escuchando”, “me cuesta hablar en público”)
• Tus roles (“soy hija/o”, “soy terapeuta”, “soy estudiante”)
• Tu historia (“tuve una infancia difícil”, “logré salir de una relación tóxica”)
• Tus valores (“me importa la justicia”, “valoro la lealtad”)
Es como una estructura interna compuesta por creencias, y aunque muchas de ellas parecen “hechos”, en realidad están teñidas por tus experiencias, contexto social y emocional.
¿Qué es la autoestima?
La autoestima es la evaluación emocional que haces de ese autoconcepto. Es cómo te sientes respecto a la persona que crees ser.
Por ejemplo:
• Si crees que eres “alguien torpe” (autoconcepto), puedes sentir vergüenza o rechazo hacia ti (autoestima baja).
• Si crees que eres una persona “resiliente” o “empática”, puedes sentir orgullo o respeto por ti (autoestima alta o sana).
La autoestima no depende solo de lo que eres, sino de cómo te relacionas con eso que crees que eres. Por eso, puedes tener un autoconcepto “realista” pero una autoestima dañada si hay juicio o autoexigencia.
Autoconcepto y autoestima no siempre van de la mano.
Puedes conocerte mucho (alto autoconcepto) pero tratarte con dureza (baja autoestima). O puedes aún estar en proceso de descubrirte, pero ya empezar a tratarte con más amor.