Especialidades Infanto-Juveniles

Aquí puedes encontrar todas las especialidades en las que trabajo desde hace años con amplia experiencia.

Trastornos específicos del neurodesarrollo

Los trastornos del neurodesarrollo tiene una alta comorbilidad, lo que significa que cuando un niño padece alguno de ellos, es probable que no aparezca de manera aislada, y aumente la probabilidad de que aparezcan otros junto a él.

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad/impulsividad (TDAH)

En este cuadro se observa gran dificultad a la hora de mantener la atención, controlar impulsos y regular la actividad motora. Su tratamiento incluye terapia cognitivo-conductual, comunicación con adaptaciones escolares y en algunos casos uso de medicación. El objetivo es reducir los síntomas y mejorar el rendimiento y la autoestima.

Trastorno de Espectro Autista (TEA)

El autismo se puede ver afectada la comunicación, la interacción social y la flexibilidad de comportamiento. Su tratamiento incluye intervención temprana, terapias específicas para cada persona, apoyo educativo y orientación familiar. El objetivo es favorecer la autonomía, el desarrollo de habilidades y la calidad de vida.

Capacidades Intelectuales (CI)

Mientras las altas capacidades implican un potencial elevado en áreas intelectuales o creativas, la discapacidad supone barreras en el funcionamiento que pueden ser físicas, cognitivas, sensoriales o emocionales. En ambos casos, es fundamental ofrecer apoyos personalizados, adaptar el entorno y promover una educación inclusiva que favorezca tanto el desarrollo del potencial como la participación plena y el bienestar emocional.

Problemas de Aprendizaje

La dislexia es una dificultad para leer y se mejora con apoyo en sonidos y letras. La discalculia afecta el manejo de los números y se trabaja con ayudas visuales. La disgrafía complica la escritura a mano y se trata con ejercicios motrices. La disortografía causa errores al escribir y se mejora con técnicas visuales y auditivas. El TANV afecta la comprensión visual y social, y necesita apoyo en organización, motricidad y relaciones.

Alteraciones motoras

Problemas en la coordinación, torpeza o tics, son algunos de las alteraciones motoras prototípicas en la infancia o la adolescencia. Suelen aumentar con el estrés, y su tratamiento está enfocado al manejo motor, junto con técnicas de relajación y respuestas incompatibles.

Nota*: Si ha observado algún síntoma en su hijo o hija no dude en ponerse en contacto. Si necesita una evaluación neuropsicológica puede acceder a la información en el apartado «Evaluación neuropsicológica».

Otros trastornos de la infancia y al adolescencia

La caja de la ANSIEDAD

La ansiedad en los niños puede aparecer con preocupaciones que parecen no tener fin, insistencia en no separarse, obsesionarse e incluso dolores físicos como dolor de estómago.

Con el apoyo adecuado, como la terapia y la comprensión de la familia, los niños pueden aprender a gestionar su inquietud y sentirse más tranquilos y seguros.

La caja de los MIEDOS

Los miedos en los niños pueden ser a cosas específicas, como animales o la oscuridad, o miedos sociales, como hablar en público.
Miedo a cosas que han visto en videojuegos o películas.
También pueden tener miedos generalizados, preocupándose por su seguridad o la de otros.




La caja de la TRISTEZA

La depresión infantil se puede manifestar con pérdida de interés, cambios en el apetito y el sueño, fatiga, irritabilidad y problemas de concentración.
Si no se trata y se cronifica, la irritabilidad puede ser una forma de frustración y enfado, dando lugar a otros problemas.
Es importante abordar estos síntomas con apoyo profesional y familiar.


Los cuadros emocionales, en niños y adolescentes, suelen cursar en su mayoría con síntomas somáticos, síntomas físicos, quejas frecuentes y dolores.

Problemas de comportamiento

El trastorno negativista desafiante y el trastorno de conducta son alteraciones del comportamiento infantil.
El primero se manifiesta con desobediencia, discusiones e irritabilidad frecuentes, mientras que el segundo implica conductas mucho más graves como comportamientos violentos, agresividad, mentiras o violación de normas.

Adicción a pantallas y videojuegos

Invertir más tiempo del habitual, tener pensamientos en su mayoría sobre estas actividades, reducir la socialización en persona, o el aislamiento son algunos de los síntomas.


Problemas de conducta alimentaria

Se perciben tras observar el rechazo a comer, la selectividad extrema en los alimentos, el miedo a engordar o comportamientos como esconder comida o evitar comer en público. Estos comportamientos pueden afectar al crecimiento en edades tempranas, así como a la salud y el bienestar emocional sobre todo en la adolescencia y el inicio en la edad adulta.
El tratamiento combina apoyo psicológico, orientación nutricional junto a nutricionistas expertos y trabajo conjunto con la familia para crear una relación sana con la comida y abordar posibles causas emocionales.


Comportamiento autolesivo

Las autolesiones no suicidas en los niños y adolescentes son comportamientos como cortarse, rascarse o golpearse para lidiar con emociones intensas, como tristeza o ira. A menudo, lo hacen para liberar el dolor emocional, sentirse más en control de sus emociones o como forma de castigo ante sentie. Estos comportamientos pueden ser una señal de angustia interna, por lo que es crucial abordar la causa subyacente con apoyo psicológico, comunicación abierta y comprensión.


Lo más importante es «estar», ser conscientes de sus necesidades, acompañarles y darles las herramientas necesarias para que se sientan entendidos y apoyados. Que crezcan en un entorno de calma, seguro y amable, para que ese sea su legado en la adultez.

“Una de las cosas más afortunadas que te pueden pasar en la vida es, creo, tener una infancia feliz”. –Agatha Christie

Ana White Novoa – Doctoralia.es